Para que una intervención basada en el Enfoque de Integración Sensorial Ayres® sea efectiva, el entorno debe estar cuidadosamente diseñado. Las instalaciones de nuestro Centro no son un simple “gimnasio” o sala de juegos: son un espacio terapéutico estructurado, pensado para que cada niño pueda experimentar, moverse y explorar de forma segura y significativa.
En nuestro Centro, cada elemento del entorno tiene un propósito: ofrecer oportunidades de movimiento, desafío y disfrute que favorezcan la integración de los diferentes sistemas sensoriales (vestibular, propioceptivo, táctil, visual y auditivo).
Contamos con cuatro salas amplias, con techo alto y puntos de anclaje sólidos, que permiten el uso de columpios, cuerdas, trapecios y plataformas en suspensión.
El equipamiento está diseñado para proporcionar una gran variedad de experiencias sensoriales y motoras, adaptadas a las necesidades de cada niño. Algunos de los elementos más utilizados incluyen:
- Columpios de diferentes tipos: hamacas, disco, telaraña, redondo, trapecio, bolster, etc.
- Rulos, pelotas de terapia, tablones de equilibrio y módulos de psicomotricidad.
- Espacios para empujar, tirar, trepar y arrastrarse, que estimulan el sistema propioceptivo y vestibular.
- Materiales táctiles variados (texturas, arenas, cepillos, objetos duros y blandos).
- Elementos para el trabajo visual y perceptivo: puzles, construcciones, laberintos, juegos de planificación motora y coordinación ojo-mano.
El ambiente se cuida para evitar una sobrecarga sensorial innecesaria: iluminación regulable, colores suaves, orden en los materiales y reducción de ruidos excesivos. La sala debe invitar al juego activo, a la exploración y al desafío, pero también transmitir seguridad y confianza.
En la Terapia de Integración Sensorial Ayres®, el entorno es mucho más que el lugar donde se realiza la intervención: es una extensión del terapeuta. No basta con tener buenos materiales, el terapeuta debe conocer bien la teoría, evaluación, práctica y criterios de fidelidad del enfoque ASI.
Nuestro entorno terapéutico es un medio a través del cual el niño descubre sus propias capacidades, regula su cuerpo y fortalece su participación en la vida diaria.

