
INTEGRACIÓN SENSORIAL DE AYRES®
La Terapia Ocupacional con enfoque en Integración Sensorial de Ayres® (ASI®) ayuda a los niños que tienen dificultades para procesar, organizar y responder a la información que reciben a través de sus sentidos.
Cuando el cerebro no integra correctamente estas sensaciones, lo que se conoce como una disfunción de integración sensorial, el niño puede mostrar reacciones desproporcionadas ante ciertos estímulos (hiper o hiporreactividad), dificultades en la coordinación motora, problemas para mantener la atención, inseguridad en el movimiento, torpeza, evitación de determinadas texturas o sonidos, o problemas para organizar y planificar acciones. Estas dificultades pueden interferir en su juego, aprendizaje, relaciones sociales y autonomía en las actividades cotidianas.
El terapeuta ocupacional especializado en este enfoque utiliza el juego como herramienta principal de intervención, en un entorno preparado para ofrecer experiencias sensoriales ricas, desafiantes y seguras.
El objetivo no es que el niño simplemente «tolere» los estímulos, sino que aprenda a utilizarlos de manera organizada para responder de forma adecuada en su vida diaria.
La Terapia Ocupacional basada en la Integración Sensorial de Ayres® es un proceso dinámico y motivador que potencia la capacidad natural del niño para desarrollarse a través del juego, el movimiento y la relación.

Experiencias sensoriales seguras, graduadas y adaptadas a cada niño.

Un acompañamiento profesional basado en el juego, el vínculo y la participación activa.
PROCESO DE EVALUACIÓN
El procedimiento de nuestra evaluación exhaustiva de Terapia Ocupacional se enmarca en un enfoque basado en la evidencia, que nos ayuda a ser sistemáticos y consistentes con la aplicación de la Integración Sensorial de Ayres® (ASI®).
Se utiliza el método de Decisiones Basadas en Datos —Data Driven Decision Making Approach (DDDM)—, empleado en un estudio de efectividad que demostró beneficios positivos de la Terapia Ocupacional usando ASI® en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) (Schaaf et al., 2014).
En el proceso de evaluación identificamos tanto los retos de la participación como las fortalezas e intereses del niño o del adulto. Seguidamente, realizamos una evaluación exhaustiva para comprender y explicar las funciones sensoriomotoras clave o los factores sensoriales subyacentes que pueden estar influyendo en los retos de participación identificados por la familia o por el propio usuario.
Las herramientas de evaluación de Terapia Ocupacional incluyen pruebas estandarizadas, cuestionarios, entrevistas y observaciones que proporcionan una visión interna de los principales patrones de disfunción de la Integración Sensorial.
Una vez realizada la evaluación exhaustiva, se lleva a cabo un razonamiento clínico en el que se generan hipótesis, se desarrollan objetivos y se determina el plan de intervención.
El objetivo no es «poner una etiqueta», sino entender las fortalezas, los desafíos y los patrones sensoriales del niño para diseñar un plan de intervención que favorezca su participación, autonomía y bienestar. La evaluación también ayuda a establecer una línea base que permitirá observar los avances a lo largo del proceso terapéutico.
PRINCIPAL ENFOQUE DE INTERVENCIÓN
TERAPIA OCUPACIONAL BASADA EN EL ENFOQUE DE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL DE AYRES®
La intervención en Integración Sensorial de Ayres® es una experiencia de juego significativa y motivadora, cuidadosamente planificada por el terapeuta ocupacional especializado. El objetivo es ayudar al niño a organizar y dar sentido a las sensaciones del entorno para que pueda responder de manera adaptada y participar con éxito en su vida diaria.
Nuestras terapeutas se aseguran de la fidelidad de la intervención de Terapia Ocupacional basada en la teoría y los principios de integración sensorial desarrollados originalmente por la Dra. A. Jean Ayres. Estos principios son:
- Seguridad ante todo: el terapeuta cuida cada detalle del entorno y de las actividades, asegurando que el niño pueda moverse y experimentar con confianza y seguridad.
- Exploración sensorial: se ofrecen distintas oportunidades sensoriales (táctiles, vestibulares y propioceptivas) para ayudar al niño a conocer mejor su cuerpo y su entorno.
- Regulación emocional y corporal: las actividades ayudan al niño a encontrar su equilibrio —ni demasiado excitado ni demasiado apagado—, favoreciendo la calma y la atención.
- Desarrollo del movimiento: se promueven actividades que mejoran la fuerza, el equilibrio, la coordinación y el control corporal.
- Planificación y organización (praxis): a través del juego, el niño aprende a pensar, planificar y llevar a cabo nuevas acciones de forma más organizada y eficiente.
- Participación activa: el niño tiene voz en la elección de las actividades; esto fomenta su autonomía y su motivación para participar. El terapeuta colabora en esta elección.
- El desafío justo: las propuestas se ajustan al nivel del niño, buscando ese punto donde se sienta retado, pero capaz de lograrlo.
- Éxito y confianza: cada logro refuerza su autoestima y su sensación de «¡yo puedo!».
- El juego como motor: todo se realiza a través del juego, porque es la manera natural en que los niños aprenden, disfrutan y se desarrollan. Favorece y apoya la motivación intrínseca del niño.
- Un vínculo especial: la relación entre el terapeuta y el niño es la base de todo. A través de la confianza y el disfrute compartido se construyen los verdaderos avances.
BIBLIOGRAFÍA
Parham, L. D., Smith Roley, S., May-Benson, R., Koomar, J., Brett-Green, B., Burke, J. P., Cohn, E. S., Mailloux, Z., Miller, L. J. y Schaaf, R. C. (2010). Development of a fidelity measure for research on effectiveness of Ayres Sensory Integration® intervention. American Journal of Occupational Therapy.
Parham, L. D., Cohn, E. S., Spitzer, S., Koomar, J. A., Miller, L. J., Burke, J. P., Brett-Green, B., Mailloux, Z., May-Benson, R. A., Smith Roley, S., Schaaf, R. C., Schoen, S. A. y Summers, C. A. (2007). Fidelity in sensory integration intervention research. American Journal of Occupational Therapy, 61, 216–227.
